Messi, el virtuoso y el líder

Que Leo Messi ya ha logrado poner su nombre en el Olimpo de los futbolistas más grandes de todos los tiempos, eso ya hace años que es una verdad incontestable. Sin embargo, además de los goles, las asistencias y el juego que genera a su alrededor, hay otros rasgos que distinguen al crack argentino dentro de la historia del juego. Su espíritu de equipo es una característica que le ha hecho a Messi trascender el rango de virtuoso de todas las épocas, para convertirse en el amo integral, el líder 360 del Futbol Club Barcelona y de la selección nacional de Argentina.

El pasado sábado el rosarino volvió a mostrar su solidaridad colectiva en la Final de la Copa del Rey ante el Sevilla, en la que el Barça obtuvo su trigésimo trofeo copero con exhibición incluida. En medio del recital de arte de los de Ernesto Valverde, que en poco más de una hora de partido ya habían establecido una diferencia de 4-0 sobre los andaluces, una combinación entre Philippe Coutinho y Luis Suárez produjo una nueva ocasión para los azulgrana. Después de una pared clínica, el brasileño marcó por bajo y de primeras ante la salida de David Soria. Sin embargo, el quinto grito de los barcelonistas se ahogó con el pitido del árbitro, Jesús Gil Manzano, quien antes del encuentro de Cou con la pelota ya había señalado penalti por manos de Clement Lenglet tras la devolución de Suárez. Fue ahí cuando la versión más altruista de Lionel apareció otra vez. El 10 barcelonista, lanzador oficial desde el manchón, decidió ceder el cobro al brasileño para que pudiese ver su esfuerzo rubricado en el electrónico del Wanda Metropolitano. El ex Liverpool volvió a acertar ante Soria y el Barça confirmó el 5-0 definitivo en la cuenta.

En las épocas de voracidad estadística en que vivimos, en las que parece que cada gol, por más insignificante y cotidiano que sea, sirve para acrecentar la leyenda de los grandes jugadores del concierto planetario, gestos como el de Leo Messi hacia Coutinho enaltecen al artista y reivindican el espíritu del deporte más grande de todos. 

No es la primera vez que el genio sudamericano tiene un guiño hacia sus compañeros a la hora de comparecer ante el punto de penalti. Ya en la época de Neymar, Messi había cedido hasta diez lanzamientos, de los cuales el hoy jugador del Paris Saint-Germain transformó cinco, además de otros cinco para Luis Suárez, quien logró encontrar la red en tres ocasiones.

Quedará para la posteridad del deporte el penalti a dos toques protagonizado por Messi y Suárez ante el Celta de Vigo, en la jornada 24 de la temporada 2015-16. Hernández Hernández dio la orden, el astro partió y, ante el asombro de todos, tocó el balón en diagonal a su diestra. Allí apareció el killer uruguayo, para firmar con pluma de oro su hat-trick ante un confundido Sergio Álvarez. Un gol que significó mucho más que el transitorio 4-1 de un partido que acabaría con goleada de escándalo para los dirigidos en aquel entonces por Luis Enrique.

El 6-1 de la noche del domingo 14 de febrero de 2016 quedaría minimizado a simple estadística al lado de la grandeza del homenaje que Messi y Suárez brindaron a Johan Cruyff, realizador de una maniobra similar junto a Jesper Olsen con el Ajax, en un partido de liga ante el Helmond Sport, el domingo 5 de diciembre de 1982.

Para efectos oficiales, el toque a Suárez fue el décimo octavo penalti fallado por Leo en su carrera, sin embargo, para efectos de genialidad, ese alarde quedará eternamente en la memoria del mundo futbolístico como el último gran reconocimiento que recibiría en vida el legendario neerlandés volador, quien semanas más tarde, concretamente el miércoles 24 de marzo de aquel 2016, falleció víctima de un cáncer pulmonar.

Leave a comment